martes, 23 de diciembre de 2014

Reseña: Amanecer Rojo (Pierce Brown)

"Podría haber vivido en paz, pero mis enemigos me trajeron la guerra."
Ficha técnica
Autor/a: Pierce Brown
Saga/Trilogía: Trilogía "Amanecer Rojo" #1
Editorial: RBA
Nº páginas: 542
ISBN: 99788427208384
Formato: tapa blanda con solapas

Sinopsis
Estrategia. Fuerza. Amor. Traición. Ideas como libertad o igualdad murieron junto con la Tierra. Ahora, en Marte, el equilibrio se sustenta en un férreo sistema de castas representadas por colores. Para acceder a la élite de los gobernantes, los dorados deben ganarse su puesto en una contienda implacable.

Pero Darrow no es un dorado. Es un rojo, forjado en las entrañas del infierno. Afilado por el odio. Fortalecido por el amor. Para sobrevivir, debe ocultar su verdad. Sin olvidar que cada muerte, cada paso de la contienda, es por la libertad. Y con una idea fija en la mente: no convertirse en uno de ellos, pase lo que pase. En un mundo de oscuridad, un rojo amanecerá dorado.


----------------------Reseña totalmente libre de spoilers----------------------
Reseña

Bestial. Esa es la palabra para definir este libro que ha hecho unos estragos incalculables en mi cuerpo y mente. Arrollador, intenso, potente, profundo... Increíble. Amanecer Rojo ha entrado para quedarse, y hoy, dos días después de terminarlo, no puedo evitar girar la vista hacia la estantería, suplicándole con una mirada que haga aparecer unas páginas más para sumergirme de nuevo en esta intrepidante historia que me ha dejado con la mandíbula desencajada y los ojos como auténticos platillos volantes. Cuando acabé el libro solo pude mirar la última frase una y otra vez, procesándolo todo. Y es que, queridos lectores, esta ha sido la mejor lectura del año, por encima de Bajo la misma estrella, Hija de humo y hueso, La lección de August, La Selección, Marina...

Hay una cosa que me enfada sobre este libro: la sinopsis. Llamativa, quizá, pero he podido comprobar con mis ojos que no llama. Fueron las opiniones que leí y la impresionante portada las que me hicieron querer leer este libro, pero, definitivamente, no la sinopsis. ¿Y por qué me cabrea? Porque este es el libro que tienes que leer antes de morir. En serio. ¿Sabéis cuando leéis un libro y no podéis descansar en paz hasta que todo ser, vivo o muerto, lo haya leído? Bien, pues esto es. Por esta razón, al principio tenía en mente una historia distópica con la que disfrutar durante unos días, quizá reír un poco. Ja. Menuda mente inocente la mía.

El principio de la historia nos sitúa en las minas de Marte, donde los Rojos, la casta más inferior, trabaja para sacar Helio-3, de manera que las futuras generaciones puedan vivir en nuestro planeta vecino. Así, Darrow, nuestro protagonista, vive bajo la mentira de aquellos que gobiernan con puño de hierro, los Dorados, creyendo que su gente y él son pioneros trabajando por el bien de la humanidad. El comienzo de la novela nos da una idea de cómo va a continuar la trama, en los túneles de los Rojos, pero cambia drásticamente después, en un giro de los acontecimientos brutal que, de verdad, me dejó pasmada. Y os digo que hay muchos de estos en la novela.

La historia está narrada desde el punto de vista de Darrow, lo que nos sitúa en una posición ventajosa al poder ver este nuevo mundo a través de sus ojos. No es una visión objetiva, así que la situación del protagonista se nos antoja más real. Aun así, todo tiene sus desventajas. El autor ha creado una nueva sociedad en un planeta totalmente nuevo, por lo que la terminología es desconocida para los lectores, pudiéndose hacer la narración un poco densa. No obstante, la pluma de Brown es excepcional, en mi opinión, y su estilo cautiva desde la primera palabra. Sus descripciones son detalladas, pero no demasiado largas, resultando así una lectura fluida.

Puede que haya un punto en el que las estrategias de guerra hagan que se estanque la historia, pero debo decir que a mí no me sucedió esto. Me gustó toda la táctica que Darrow lleva a cabo en su mente, cómo prepara el ataque o la defensa. La verdad es que disfruté mucho esas partes.

Y hablando de Darrow, continuemos con él. Al principio de la historia es un mero Rojo, ignorante y feliz, casado a los 16, enamorado, y el más joven sondeainfiernos de la historia de Marte. Vive para conseguir el Laurel, un premio que otorgará a su clan (Lambda, y ahora hablaré de los nombres) comida y otros lujos que normalmente no se pueden permitir. No obstante, a lo largo de la novela va experimentando cambios, y su carácter evoluciona de una manera asombrosamente real. Y esto es lo que más aprecio del personaje. Comete fallos, toma malas decisiones, y evoluciona a base de aprender de los muchos errores que comete. Desde su punto de vista le vemos luchar contra lo que aparenta ser, sus esfuerzos por continuar siendo un Rojo y no convertirse en otra cosa, cómo intenta no quitarse de la mente su objetivo y a la gente que tiene que dejar atrás, su familia. Vemos sus inseguridades y sus miedos, y cómo trata de ocultarlos ante una sociedad que gobierna con el látigo en alto. Y, lo que más me fascina, Brown sabe sacar a relucir lo peor de la raza humana, eso que todos llevamos dentro y que solo algunos muestran, la bestia que nos enseñan a controlar desde pequeños. Darrow también la tiene, y a veces se le desata junto con el orgullo, el odio y el amor. Las emociones están a flor de piel durante todo el libro, tanto en la historia como en el lector.
Soy una oveja con una piel de lobo en una
manada de lobos.


La novela cuenta con un gran número de personajes, y, por increíble que parezca, todos ellos son redondos. Tienen una historia detrás de sus máscaras, sentimientos y una personalidad bien definida, experimentando cambios según avanza la historia y la brutal guerra dentro de ella.

Y respecto a lo que dije antes sobre los nombres de los clanes, me resultó muy curioso descubrir que pertenecen al alfabeto griego el cual yo me sé, porque soy muy, muy rara. Los dos más mencionados son Lambda (el clan de Darrow) y Gamma, sus eternos enemigos, que llevan quitándoles el Laurel durante años. Estoy segura de que hay algún otro nombre por ahí, pero la verdad es que se me ha olvidado. Así, Brown también nos lleva en un viaje por la mitología. En el Instituto, donde los Dorados deben demostrar que son líderes natos y sin escrúpulos para ascender a la cumbre de los que lideran la sociedad, los alumnos se dividen en casas, dirigidas por un próctor con el nombre de un dios romano, como pueden ser Marte, Minerva, Juno, Plutón... Son como las casas de Hogwarts, con la única diferencia de que aquí hay doce y se llaman de distinta manera (además de que en Amanecer Rojo se tienen que conquistar entre sí). Sin embargo, en este excelente debut de Pierce Brown, los seleccionadores y el próctor deben escoger a los alumnos basándose en su personalidad y habilidades, eligiendo a aquellos cuyos rasgos sean parecidos a los de la Casa.

Antes de terminar, me gustaría decir un par de cosas más respecto a la pluma del autor y la originalidad de esta historia. Se la comparó con Los juegos del hambre y Juego de tronos, entre otros, y, aunque sí es verdad que guardan cierto parecido (la distopía y la guerra encarnizada), ahí acaban las diferencias. Amanecer Rojo supera con creces cualquier otra novela distópica, como pueden ser Los juegos del hambre o Divergente. No me malinterpretéis, me encantaron estas trilogías, pero Amanecer Rojo es... más. Más duro, más horrible, más emotivo, más oscuro, más... de todo. Y un buen ejemplo de ello es la descarnada y brutal guerra que se libra a partir de la mitad del libro. Brown, con un estilo impecable, perverso y oscuro, le imprime fuerza a las batallas que se libran en el Instituto, pertenecientes a una guerra, que, a su vez, pertenece a una todavía mayor. Darrow tendrá siempre en mente quién es, tratando de no olvidar adónde pertenece, ni dónde se encuentra su verdadera familia, mientras se lanza a la lucha con sus propias manos como únicas armas y con un solo objetivo en mente: liberar a su gente.
Fui forjado en las entrañas de este duro mundo.

Sin embargo, como todo, esta impresionante novela tiene un contra. Al menos, el único que yo veo. Y es que hubo veces en las que me perdía sin remedio. De repente, no sabía si habían pasado un día, dos semanas, o cuatro meses. Esta falta de expresión del tiempo interno de la historia puede jugar en contra de Brown en las novelas venideras, pero, aun así, esto no quita que haya sido la mejor novela que he leído este año, como ya he dicho antes.

En conclusión, Amanecer Rojo ha sido un inicio soberbio, una novela que empieza una trilogía con mucha fuerza y unos personajes extraordinarios. Y mientras vosotros decidís si leerlo o no, yo me pondré a esperar a que salga el segundo libro, porque, en serio, necesito más.

¿Has leído el libro? ¿Vas a hacerlo?
¡Deja un comentario!


jueves, 11 de diciembre de 2014

Reseña: Fangirl (Rainbow Rowell)


Ficha técnica

Autor/a: Rainbow Rowell
Saga/Trilogía: libro único
Editorial: Alfaguara (en españa)
Nº páginas: 511
ISBN: 9788420416601
Formato: rústica con solapas

Sinopsis


Cath es una fan de Simon Snow. Bien, todo el mundo es fan de Simon Snow, pero para Cath, ser fan es su vida y es realmente buena en ello. Ella y su hermana gemela, Wren, se envolvieron en la serie de Simon Snow cuando solo eran unas niñas; es lo que las ayudó luego de que su madre se fuera.

Ahora que están de camino a la universidad, Wren le ha dicho a Cath que no quiere ser su compañera de habitación. Cath está sola, completamente fuera de su zona de confort. Tiene una hosca compañera de habitación con un novio encantador y que está siempre alrededor, una profesora de escritura que piensa que el fanfiction es el fin del mundo civilizado, un apuesto compañero de clase que solo quiere hablar de palabras... Y ella no puede dejar de preocuparse de su papá, quien es amoroso y frágil y jamás ha estado realmente solo.

Para Cath, la pregunta es: ¿Puede hacer esto? ¿Puede lograrlo sin Wren sosteniendo su mano? ¿Está lista para comenzar a vivir su propia mano? ¿Y realmente quiere superarlo si eso significa dejar a Simon Snow atrás?


Reseña
----------------Reseña completamente libre de spoilers----------------

Después de leer este libro, tengo mi parte Fangirl por las nubes, causando estragos allá donde va. Pero qué se le va a hacer, todos aquí tenemos ese lado, ¿verdad? Y si no, decidme, ¿quién de aquí no tiene unos libros, unas películas, un grupo de música... del que siempre está pendiente, como si fuera lo único importante en la vida? Yo me siento así con muchas cosas (más de las que imagináis), y estoy completamente segura de que más de uno también está como yo. Rowell, en esta fantástica novela que he tenido la oportunidad de leer en inglés, nos lleva al universo de Cath, que, hasta ahora, no era más que Simon Snow. Sin embargo, ahora que entra en la universidad, debe hacer frente a su realidad, y los problemas que se le presentan nos permitirán conocer de primera mano a nuestra protagonista, con la que no puedes evitar sentirte identificado en algún momento.

El inicio de la novela es lento, no voy a mentiros. Avanza a un ritmo que puede llegar a ser un poco pesado en muy pocas ocasiones, pero, conforme pasan los capítulos, va cogiendo velocidad. Aparecen nuevos personajes, conflictos y situaciones variadas que al final acaban enganchando increíblemente. Además, Rainbow introduce una segunda historia de la que hablaré más tarde, la cual me gustó mucho, tanto por su originalidad como por lo que implica.

La autora nos introduce a Cath, fangirl hasta la médula, cuyo objeto de obsesión son los libros de Simon Snow. Su habitación está repleta de pósters, y su armario, de camisetas, relacionadas con esta saga que tanto ama. Su ordenador, además, también está hasta arriba de fanfictions sobre Simon Snow, siendo el más famoso Carry On, Simon (Adelante, Simon en español), que cuenta con millones de visitas. Cath es una chica tímida, hasta tal punto que tiene pánico a los sitios donde hay mucha gente, y debe aprender a desenvolverse sola en la universidad, donde ya no está al amparo de su hermana gemela, con la que lo hacía todo hasta entonces. Además, se siente traicionada cuando esta se acerca a alguien que había desaparecido de su vida vuelve como un huracán. Problemas familiares, los propios complejos de Cath y el primer amor son algunos de los conflictos que se le presentan, y con un personaje perfectamente detallado y trabajado, el libro avanza sobre ruedas, permitiéndonos ver la evolución de Cath a lo largo del libro.

Otra cosa que me encanta del libro es la implicación de la escritura en él. Cath escribe fanfictions, sí, pero es, aparentemente, incapaz de crear su propio mundo de la nada. Y esto es lo que Rowell pretende hacernos ver: la escritura es escritura, sin importar que escribas con algo ya existente, o con algo que hayas creado por ti misma, porque la escritura es magia en cualquier momento, en cualquier forma. La autora nos permite entrever el trabajo y la dedicación que hay detrás de cualquier historia, el tiempo que se echa a llenar una hoja en blanco con amor, amistad, luchas y diálogos de todo tipo. Es algo que me gustó mucho, sobre todo sabiendo que yo misma estoy metida en ese mundo que es escribir.
Y hablando de la escritura, ¿recordáis la segunda historia que menciono en el segundo párrafo? Bien, los que hayáis leído el libro sabréis a qué me refiero. Lo primero que encuentras al abrir el libro es una página con información sobre lo que es Simon Snow, y, después, el capítulo 1. Y cuando llegas al final de este y pasas la página, uops, hay una sorpresa. Es un fragmento de los libros. Y así todo el libro. Antes de un capítulo viene un extracto, bien de los libros de Simon Snow, o bien de un fanfic de Cath. Esto me gustó mucho porque me encantó la historia que cuenta, sobre la Academia Watford y Baz, y el Humdrum... Y aun así, esto no es lo mejor. Lo más espectacular es que no existen. Simon Snow no es una saga de libros, mucho menos de películas. Todo, absolutamente todo, se lo inventó Rainbow Rowell. Basándose, como los que han leído los libros adivinarán, en Harry Potter. De verdad, me impresiona lo trabaja que está toda la historia, todos los personajes.

Por eso, sobre Rainbow Rowell, tengo que decir que su prosa es extraordinaria. Se ha sabido adaptar al público juvenil fenomenalmente, soltando algunas palabrotas cuando era necesario, hablando sobre las relaciones sexuales abiertamente y con un vocabulario nada complicado. Sus diálogos son divertidos y atrapan, y haberlo leído en inglés me ha permitido ahondar mucho más en este tema, puesto que son los diálogos los que más sufren en las traducciones. En resumen, Rowell me encanta por su forma de escribir, las historias que cuenta, su trama perfectamente entretejida, y, no olvidemos, a sus personajes.

Levi es algo así como... Perfecto. Pero no perfecto así dicho, sino perfecto del modo en que se lo dices a alguien a quien has conocido en la vida real. Porque, como sucede con Eleanor & Park, todo se hace muy, muy real. Levi es atento, caballeroso, educado, humilde, encantador, gracioso, respetuoso, nunca para de sonreír... Es el chico de nuestros sueños. Tiene sus defectos, por supuesto, pero como todo. Es un personaje que, de verdad, me encanta, me enamoré de él. Luego está Reagan, la compañera de habitación de Cath. No se parece en nada a ella, pero este personaje también me encantó. Es dura, decidida, y sabe lo que quiere y tiene. Y Nick, a quien acabé odiando, pero, en serio, y no me cansaré de repetirlo, es que es absolutamente real. Es decir, puedo juntar a cada personaje con un conocido y son iguales, como si Rowell hubiera cogido a un amigo, le hubiera cambiado el nombre, y le hubiera colocado en el libro, tal cual. Esto me impresiona mucho.

Y finalmente, el final (redundancia al poder). Cuando terminé Eleanor & Park, parecía que me había dado de bruces contra una pared. Cuando terminé Fangirl, algo de lo mismo. Creo que para rematar un libro, el final tiene que ser el adecuado, tiene que estar bien escrito, y tiene que impresionar. Desde mi humilde punto de vista, el final es lo más difícil de escribir. Bueno, pues Rowell lo clava. Y con eso lo digo todo.

En definitiva, es un libro espectacular, que me dejó muy buen sabor de boca, y 100% recomendable.

¿Quieres leer este libro, pero no lo encuentras? Aquí te dejo un enlace a la entrada del blog La estantería del lector, donde encontrarás un link para descargar el pdf: descarga.


¿Y vosotros? 
¿Habéis leído el libro?
¡No os olvidéis de dejar vuestra opinión en un comentario!



miércoles, 10 de diciembre de 2014

Reseña: Eleanor & Parl (Rainbow Rowell)

Ficha técnica

Autora: Rainbow Rowell
Saga: libro único
Editorial: alfaguara
Nº páginas: 430
ISBN: 9788420415703
Formato: rústica con solapas

Sinopsis

Eleanor es nueva en el instituto; su vida familiar es un desastre; con su intenso pelo rojo, su extraña y poco conjuntada forma de vestir no podría llamar más la atención aunque se lo propusiese.

Park es un chico mitad coreano; su vida familiar es tranquila; no es exactamente popular, pero con sus camisetas negras, sus cascos y sus libros ha conseguido ser invisible.

Todo empieza cuando Park accede a que Eleanor se siente a su lado en el autobús del instituto el primer día de clase. Al principio ni siquiera se hablan, pero poco a poco comparten sus hobbies y empiezan una relación de amistad... para terminar enamorándose de la forma en que te enamoras la primera vez, cuando eres joven, y sientes que no tienes nada y todo que perder.

--------------------Reseña completamente libre de spoilers--------------------

Reseña

Bien, tenía enormes ganas de leer este libro que me regalaron por mi cumpleaños (el 6 de octubre, apuntadlo e.e). Me miraba desde la estantería una y otra vez, como con lagrimitas resbalando por su cubierta, pero del book jar no paraban de salir otros títulos.

Finalmente saqué el papelito con este libro, y sin más dilación me puse a leerlo.

En algunos puntos, el libro puede ser un poco lento, pero en ningún momento se volverá pesado, puesto que la prosa de la autora es magnífica en todo momento. Así, aunque pueda haber alguna que otra escena de relleno, siempre se leerá muy rápido.

Sobre la temática hay mucho que decir. Si os echa para atrás el hecho de que sea amoroso, no debe preocuparos. Puede que sea el tema principal, pero Rainbow desarrolla otros asuntos, muy interesantes y detallados, como: el maltrato familiar, el bullying... Así que no debe ser un problema.

Sobre los personajes, es lo que más me fascina del libro. Profundos, sí. Redondos, también. Pero, más que eso, y esta es la palabra perfecta además para definir la historia en general, reales. 

Eleanor no es la típica chica perfecta que se enamora de chico tímido. Tampoco es la típica chica tímida de la que se enamora el chico perfecto. No. Ella tiene defectos, complejos, y a mí en todo momento me pareció que podía encontrármela por la calle en cualquier momento. Si en algún momento no comprendéis a Eleanor, es porque resulta un personaje increíblemente trabajado, profundo.

Park es más normal que Eleanor, pero sigue sin ser perfecto. Es un chico normal, y en cualquier momento puedes cruzártelo en el supermercado, igual que a nuestra protagonista. Él no tiene problemas familiares, y es fácil de comprender, en algunos aspectos, pero sigue siendo profundo y complejo, y, como todos los personajes de la novela, trabajado.

Y el final, cosa muy importante en un libro, también lo clava. Como dije antes, y reitero, la historia es real de principio a fin.


¿Habéis leído el libro?
No olvidéis dejar vuestras opiniones en los comentarios.

Lecturas de noviembre

¡Hola! Como lo prometido es deuda, y dije que compensaría el mes perdido, voy a comenzar haciendo un resumen de lecturas de noviembre (un poco tarde, lo sé).

A pesar de los exámenes y el NaNo conseguí arañar cuatro libros, dos de ellos en inglés, cosa de la que estoy bastante orgullosa (teniendo en cuenta, además, que mi media es un 9’6).

Aquí van:

Ficha técnica

Título en español: La Elegida
Autora: Kiera Cass
Saga: La Selección #3
Editorial: Roca (en España)
Nº páginas: 256 (en español)
ISBN: 978-84-9918-726-6


Sinopsis (contiene spoilers de los libros anteriores)


La situación en Palacio es cada vez más peligrosa. Los rebeldes atacan tanto por el norte como por el sur y America, las chicas que siguen en la selección y Maxon se encuentran en verdadero peligro.
Mientras esta situación se vuelve cada vez más acuciante, la disyuntiva en la que se encuentra America tampoco es mucho mejor: debe escoger entre su primer amor, Aspen, y el príncipe Maxon, quien poco a poco ha ido conquistándola. Eso sin tener en cuenta que el príncipe debe escogerla a ella también de entre las seis seleccionadas que podrían convertirse en su esposa y que aún permanecen en palacio.
Luchas políticas, amor, violencia, dudas… America deberá tomar decisiones que cambiarán el curso no solo de su vida, sino de todo aquel que la rodea.
La elegida es el trepidante desenlace de la trilogía La selección. 

No haré reseña de este libro, sino del primero de la trilogía.
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Ficha técnica

Autores: James Frey y Nils Johnson-Shelton
Saga: Endgame
Editorial: Destino
Nº páginas: 523
ISBN:  978-950-732-246-4
Formato: rústica con solapas


Sinopsis


La Tierra. Ahora. Hoy. Mañana. El juego final ha comenzado. El futuro está por escribir. Lo que tenga que ser, será. 12 jóvenes jugadores descendientes de linajes antiguos. 12 jugadores elegidos hace miles de años. Llevan preparándose para Endgame desde entonces. No tienen poderes. No pueden volar, ni son alquimistas, ni pueden curarse las heridas. Cuando les llegue la hora, morirán. Son los herederos de la Tierra, quienes deben resolver el enigma que logre salvarnos. Si no, todos pereceremos. Lee el libro. Encuentra las pistas. Resuelve el enigma. Solo uno puede ganar. El juego final ha comenzado.

Aún me estoy pensando si hacer reseña de este libro. Me dejó un poco como en shock, o algo así, porque la verdad es que es un poco raro.
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Ficha técnica

Autora: Rainbow Rowell
Saga: libro único
Editorial: alfaguara
Nº páginas: 430
ISBN: 9788420415703
Formato: rústica con solapas

Sinopsis


Eleanor es nueva en el instituto; su vida familiar es un desastre; con su intenso pelo rojo, su extraña y poco conjuntada forma de vestir no podría llamar más la atención aunque se lo propusiese.

Park es un chico mitad coreano; su vida familiar es tranquila; no es exactamente popular, pero con sus camisetas negras, sus cascos y sus libros ha conseguido ser invisible.

Todo empieza cuando Park accede a que Eleanor se siente a su lado en el autobús del instituto el primer día de clase. Al principio ni siquiera se hablan, pero poco a poco comparten sus hobbies y empiezan una relación de amistad... para terminar enamorándose de la forma en que te enamoras la primera vez, cuando eres joven, y sientes que no tienes nada y todo que perder.

Próxima reseña
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Ficha técnica

Autora: Rainbow Rowell
Saga: libro único
Editorial: alfaguara (en España)
Nº páginas:
ISBN: 9788420416601
Formato: rústica con solapas


Sinopsis


Cath es una fan de Simon Snow. Bien, todo el mundo es fan de Simon Snow, pero para Cath, ser fan es su vida y es realmente buena en ello. Ella y su hermana gemela, Wren, se envolvieron en la serie de Simon Snow cuando solo eran unas niñas; es lo que las ayudó luego de que su madre se fuera.

Ahora que están de camino a la universidad, Wren le ha dicho a Cath que no quiere ser su compañera de habitación. Cath está sola, completamente fuera de su zona de confort. Tiene una hosca compañera de habitación con un novio encantador y que está siempre alrededor, una profesora de escritura que piensa que el fanfiction es el fin del mundo civilizado, un apuesto compañero de clase que solo quiere hablar de palabras... Y ella no puede dejar de preocuparse de su papá, quien es amoroso y frágil y jamás ha estado realmente solo.

Para Cath, la pregunta es: ¿Puede hacer esto? ¿Puede lograrlo sin Wren sosteniendo su mano? ¿Está lista para comenzar a vivir su propia mano? ¿Y realmente quiere superarlo si eso significa dejar a Simon Snow atrás?

Próxima reseña, cuando lo relea en español.
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Y eso es todo lo que he leído en noviembre. ¿Vosotros? ¿Habéis leído alguno? ¿Queréis leerlo?

¡Saludos, personillas!

martes, 9 de diciembre de 2014

NaNoWriMo 2014 - La locura de noviembre

¡Buenas, personas abandonadas! Siento haberos dejado durante tanto tiempo, pero era completamente necesario. ¿Las razones? Aquí van explicadas.

1) Empecé los exámenes el 21, y los terminé el 26. Esa fue una semana especialmente movidita. El caso, diréis, es que los exámenes no ocupan todo el mes.

2) Exacto, pero el NaNoWriMo sí.

¿Qué demonios es eso?

Bien, para resumir enormemente, una gran locura.

Traducción: NaNoWriMo. No tienes que estar loco
para hacerlo... pero ayuda.

Las siglas responden a National Novel Writing Month (mes nacional de escribir novelas, que dejó de ser nacional hace tiempo, pues este año ha participado gente de los 6 continentes. Sí, 6. Hay un tío en una base polar en la Antártida que, aburrido, ha decidido hacer el reto). Se basa en escribir una novela de al menos 50.000 palabras en los 30 días que dura noviembre, esto es, 1700 por día. ¿Fácil? Si os digo la verdad, no, menos teniendo los trimestrales a mitad de mes y con cuatro actividades extraescolares. ¿Merece la pena? Totalmente.

Haciendo el NaNoWriMo, no os engañéis, vais a escribir una basura. Es imposible escribir una buena novela en treinta días, pero eh, cuando acaba el mes, tenéis un primer borrador, que, con tiempo y trabajo, puede convertirse en un libro.

Muchos podréis pensar que para qué hacer una cosa así, que no es más que una tontería que te quita dos horas diarias. Pero, de verdad, el NaNoWriMo ayuda de veras con la escritura.

Bien es sabido que muchos nos quedamos bloqueados en una escena o en una frase, absolutamente incapaces de continuar escribiendo. Los wrimos (el nombre de los participantes) se quedan atascados, también, pero el reto no lo permite, así que nos obliga a hacer un giro de la trama, de manera que podamos seguir arañando palabras. De esta forma, yo he aprendido a meter elementos sorpresa, a relatar con más detalle, a describir (cosa que odio porque me aburre)... Que sí, que probablemente la novela se quede en 40.000 palabras cuando la corrija, pero la experiencia no me la quita nadie.

Además, el NaNo afianza la determinación y la perseverancia, valorándose, como he dicho antes, la cantidad por encima de la calidad. Nadie va a leer el texto si no queréis, podéis incluso quemarlo, pero... ¿quién sabe?

Desde mi punto personal, ahora sé que si quiero, puedo.

Aquí os dejo las razones que vienen en la página del NaNo.

―Al obligarte a escribir tan intensamente te permites cometer errores. Te permites olvidarte de hacer interminables ajustes y ediciones, y sólo crear. Te permites construir sin derribar.

NaNoWriMo es para todos aquellos que han pensado vagamente en escribir una novela pero se han amedrentado por el tiempo y el esfuerzo envueltos.

―Te obliga a bajar tus expectativas, tomar riesgos y a escribir sobre la marcha.

Huelga decir que en esto uno no está solo. La página del NaNo cuenta con foros y foros de todo tipo. Cuando te inscribes, debes ingresar tu región, de manera que se te asigna un municipal laison, un voluntario que organiza los eventos y quedadas de tu zona. Este año fue Jorge Gonzalvo, de Zaragoza, y fue allí donde acudieron los autores a dar charlas a jóvenes escritores, animándoles a terminar el reto y dando todo tipo de consejos. No pude ir a ninguna, ya que me pilla un poco lejos, pero en numerosas ciudades (como Barcelona, Madrid...) se hicieron quedadas en las que uno se llevaba el portátil para escribir, y se compartían experiencias.

He de decir que el ambiente es alucinante, y que no tengo palabras para describir lo que el NaNo me ha hecho sentir, la experiencia que he vivido. De verdad, no os echéis para atrás al ver el número de palabras, porque, al fin y al cabo, ¿qué más da si no lo consigues? Es un reto, y no hay ningún tipo de premio, más que la satisfacción personal. 

Pensadlo bien, podéis empezar noviembre siendo estudiantes, abogados o profesores, y terminarlo siendo novelistas. De veras que merece la pena.

Ahora, sobre mi novela.


Su nombre es El credo de las sombras, y cuenta una historia un tanto macabra (se me fue un poco la mano, sorry). La subiré a Wattpad, y, muy posiblemente, a un blog, cuando esté corregida, porque de verdad que necesita muchos arreglos. 

Las estadísticas de la novela, o la primera parte de ellas.
He de decir que terminé la novela el día 26, aunque fue a las 23:57, y me peleé mucho con el contador de palabras, de manera que, para cuando pude validarla, ya habían pasado de las 12. Aun así, aún no he terminado de escribir. A día de hoy, la novela cuenta con 348 páginas (abrid cualquier libro por esa página y veréis) y 57.649 palabras. No queda mucho para terminar, pero es probable que llegue a las 60.000.

Como veis, mi media de palabras por día está en las 1.772, cosa de la que estoy muy orgullosa, porque, si os fijáis en el gráfico de arriba, he escrito más de 1.700 palabras cada día. Esto es, no haber tenido un solo día de descanso, aun con trimestrales.

Cuando llegué a las 50.000, fue una alegría repentina... En serio, solo por sentir ese orgullo, ese alivio, merece la pena hacer esto.

Que sí, que luego no hay premio, pero, ¿qué mejor premio que ese? Mis amigas jugaron un papel muy importante en esto, he de decirlo, porque sin ellas podría haberme desinflado en varias ocasiones (gracias, psychos :3).

Y, además, la gente de los foros es impresionante. El nivel de compañerismo que se consigue en una cosa como esta es increíble. Porque, cuando no se trata de competir contra los demás, sino contra uno mismo, cualquier ayuda es buena.

Y, bueno, es probable que me deje algo que decir (total, siempre es igual), pero creo que de momento eso es todo. Compensaré este mes, lo prometo.

Para los que os lo estéis preguntando, sí, tengo clarísimo que lo voy a repetir.


¿Y vosotros? ¿Habíais oído hablar del reto? ¿Habéis participado alguna vez o queréis hacerlo? ¿Qué os parece esta iniciativa?



sábado, 25 de octubre de 2014

Reseña. La probabilidad estadística del amor a primera vista.


Ficha técnica
Autora: Jennifer E. Smith
Editorial: Suma de letras
Nº páginas: 272
Formato: tapa blanda
ISBN: 9788483653159

Sinopsis
¿Desde cuándo son puntuales los aviones a la hora de despegar?Hadley ha llegado cuatro minutos tarde, lo que, bien pensado, no parece mucho; una pausa para la publicidad, el descanso entre dos clases, el tiempo que lleva calentar un plato precocinado en el microondas. Cuatro minutos no son nada.Cierra los ojos solo un instante y, cuando los vuelve a abrir, el avión ha desaparecido.Hoy debería ser uno de los peores días en los diecisiete años de la vida de Hadley Sullivan: ha perdido su vuelo por cuatro minutos y ahora está atrapada en el aeropuerto JFK de Nueva York. Llega tarde a la segunda boda de su padre, que se celebrará en Londres, con una mujer a la que Hadley ni siquiera conoce y que pronto se convertirá en su madrastra. Pero entonces conoce al chico perfecto en la atestada sala de espera del aeropuerto. Su nombre es Oliver, es británico y su asiento es el 18C. El de Hadley, el 18 A.Los caprichos del destino y las casualidades de la vida son el motor de esta conmovedora novela sobre lazos familiares, segundas oportunidades y primeros amores.Desarrollada a lo largo de 24 horas, la historia de Hadley y Oliver nos convence de que el amor verdadero puede aparecer en nuestras vidas cuando menos lo esperamos. 

--------- Reseña completamente libre de spoilers ---------

Bueno, parece que ahora logro sacar un poco de tiempo para el blog ―y menos mal, porque lo tenía al pobre bien abandonado―. El caso es que cuento con muy poco tiempo para escribir, ya que me estoy concentrando enormemente en los estudios (y en ver series), y, además, tengo 3 actividades extraescolares que llenan gran parte de las tardes, así que, más bien, hago lo que puedo.

Vayamos con la reseña.

Leí este libro hace ya unos días, y, aunque no me duró mucho ―por no decir nada, vaya―, me dejó muy buen sabor de boca. Antes que nada, la novela no es para nada empalagosa, y trata de mucho más que el amor, como la familia, las amistades y la suerte.

Es un libro cortito, muy fácil de leer y enormemente entretenido. No es trágico, por si alguno está pensando ya en ello, aunque tiene alguna parte en la que me entró cierto sentimiento de pena.

Pasemos con los personajes. Este tipo de novelas me llama mucho la atención, porque son simples, con una gran trama y pocos, pero muy buenos, personajes. Nuestra protagonista en este caso es Hadley Sullivan, una chica que se esfuerza por seguir adelante incluso en uno de los peores momentos de su vida: se ve obligada a asistir a la segunda boda de su padre, que se celebrará en Londres, con una mujer a la que no conoce. A pesar de todo, se arma de valor y cruza el océano para hacer feliz a su pobre padre, a quien no ve desde hace mucho tiempo y con el que está ligeramente enfadada. ¿Por qué tuvo que dejarlas?

Luego, tenemos a Oliver. Dios mío, ¿por qué no conoceré yo un chico como él? Británico ―con esto ya me tiene en el bote―, encantador y guapísimo. Él también tiene algún asunto familiar que atender en su tierra natal, la cual dejó para estudiar en Nueva York. No obstante, los motivos difieren bastante de los de Hadley, aunque, ¿hasta qué punto?

En tan solo 24 horas ocurren muchas cosas en las vidas de los dos jóvenes, lo que demuestra que solo bastan cuatro minutos para cambiarlo absolutamente todo.

En resumen, una historia encantadora, con un lenguaje sencillo y directo, que atrapa desde el minuto cero. Debo decir que admiro la capacidad de la autora para escribir una historia romántica de lo más real sin resultar empalagosa, porque en todo momento es perfectamente verosímil, lo cual es difícil de conseguir. Además, el mensaje que da tiene mucho que decir: solo hacen falta unos pocos minutos para que tu vida cambie por completo.

¿Os lo habéis leído? ¿Qué os ha parecido? ¿Tenéis ganas? 
¿Creéis en el destino o en la suerte?


miércoles, 8 de octubre de 2014

Reseña: parte II. Ciudad de fuego celestial CON spoilers

-----Reseña CON spoilers-----

Bueno, ni siquiera me molesto en poner la ficha del libro, porque para eso está la entrada anterior. Esta ocasión es muy especial, una reseña para todos aquellos que sobrevivimos a CoHF y necesitamos desahogarnos, porque, en serio, hay cosas que necesito gritar a los cuatro vientos. Ahora, es una saga larga, que ha estado con nosotros durante mucho tiempo ―aunque yo empecé a leerla el año pasado―, y, hablando del último libro… ya me entendéis. Eso sí, lo mismo tenemos que leer desde la tumba los libros que va a sacar Cassie.

Ahora, os explico. Voy a ir por partes, porque el librito tiene mucho que decir (normal, con sus 700 páginas…). Asumiré que todos los que estáis leyendo esto sabéis de qué hablo cuando digo TID, TMI, TDA, etc, así que no daré ninguna explicación extra.

Let the spoilers begin.

Ya desde el prólogo, Cassandra introduce nuevos personajes (bienvenidos al mundo de las muertes, hermanos Blackthorn y compañía) que, en mi opinión, no hacen más que presentar la nueva trilogía de Cassie. Es decir, mero marketing. No es que no me gusten estos pequeñajos (el Ángel sabe que me encanta Ty), pero, si ya van a tener sus propios libros, ¿para qué meterlos en CoHF? Ahora, todos debéis saber ya lo mucho que le gusta a Cassie entrelazar sagas.

Algo que me gustó mucho es la conexión Emma-Clary. No entiendo por qué pasa esto, pero me gusta. Espero, por supuesto, ver la aparición de Clary y Jace en TDA, así como las de Jem y Tessa, quienes, por algún casual, resultan estar también en CoHF ―no es que me queje, pero esto no es más que un puré de sagas―.

En el primer capítulo me encontré con algo que me sorprendió gratamente: Alec y Jace siendo parabatais, por fin. En los anteriores libros, su relación parecía algo seca y difícil, como si no fueran mejores amigos y compañeros del alma. Aunque, por supuesto, después de ver a Jem y a Will, es muy chungo encontrar un brotp tan adorable. No obstante, agradezco enormemente haberlos visto interactuar divertida y espontáneamente, preocupándose por el otro y demostrando que son auténticos parabatai. Y, espero, por el bien de Jace, que Alec tenga su teléfono de vuelta pronto.

Y aquí primera muerte: BOOM. Página 117 y ya hay alguien atravesado por una espada. No llegué a llorar, pero le tenía mucho cariño a Jordan y su muerte me produjo cierta pena, a pesar de que me esperaba su muerte o la de Maia. Eso sí, ¿¡qué mierda tenía que decirle!? Ah, cierto. Página 213. “Iba a cortar con él”. ¿¡QUÉ!? ¿No hay bebé? Bye. (Eh, que os veo. Sé que no soy la única que pensó en un pequeño licántropo). Eso sí, me siento un poco cruel por sentirme aliviada al leer la frase que pronunció Sebastian después: “por cierto, tu novio está muerto”. Cuando la leí en Twitter, pensé que iba a morir uno de los integrantes de Malec, y eso era demasiado para mi corazoncito ―el cual ya estaba bien roto del epílogo del quinto libro―. En fin, gracias por el final feliz, Clare.

Y ya que hablamos de parejas, prosigamos con Izzy y Lord Montgomery. Perdón, Izzy y Simon. Una de mis parejas favoritas, de esas que resultan adorables pero awkward a la vez. Porque, seamos realistas, es bastante divertido ver a los pobres intentando decirse te quiero y definir su relación mientras Alec les interrumpe cada vez que se besan. Pobre Alec también, todo hay que decirlo.

Capítulo 4: vomito de asco. Es decir, ¡PUAJ! No es que me escandalice con el sexo, porque, a ver, algunas escenas tienen lo suyo, pero cuando Clare hizo real el hecho de que la reina seelie iba desnuda… AGH. Me ha quedado un trauma para toda la vida. Pero, en serio, ¿la reina seelie y Sebastian? VOMITO. DE. ASCO.

A mitad del capítulo 9 me entró tal depresión que tuve que dejar de leer un rato. Desde que me enteré de que Jem aparecería en CoHF como su antiguo yo, antes de la plata y la droga, me puse como loca. No es que ame a Jem. Le quiero, pero amaba más a Will, y Jem es adorable, pero… Ñiag. No obstante, cuando habla con Jace soltando indirectas sobre los parabatai y los Herondale… Uff. No pude. Cada vez que mencionan a Will, me entran ganas de llorar, en serio. Porque, admitámoslo, ninguno nos hemos recuperado del epílogo de Princesa Mecánica.

Tengo que mencionar las apariciones de Maia en el libro. Desde que entró en la saga me cayó automáticamente muy bien, pero, en CoHF, por algún motivo, empezó a disminuir mi afecto hacia ella. Empezó, de hecho, desde la muerte de Jordan. Y, aunque luego volvió a caerme bien, no volvió a ser lo mismo. Eso sí, tengo que decir que hay un notable crecimiento de su personaje. Lo único que me molestó fue Bat. Vamos a ver, ¿de dónde diantres has salido, mi amor? Deja a la chica un rato sola, que las mujeres necesitamos gozar de un tiempo de soltería de vez en cuando. Tíos…

Pasemos a la mitad del libro, más o menos, capítulo 14 y la entrada al Infierno. Las visiones de cada uno me rompieron por dentro, absolutamente todas. Pero, por partes. La de Clary me dolió muchísimo; ver a Jonathan con los ojos verdes, jugando con Val… Es demasiado. Además, está el hecho de la boda con Jace, que omg. La de Izzy nos dejó ver el dolor que aún lleva dentro respecto a la muerte de Max y que todavía no ha sido capaz de superarla, algo que me apenó bastante. Pero la de Alec… esa también me dejó un mal sabor de boca. Alec es el mejor personaje de CoHF, en mi opinión. Uno de mis favoritos, y el hecho de conocer su mayor anhelo… En fin. Es solo un chico de 18 años que quiere ser más que “el parabatai de otro” o “el hermano mayor y responsable”, un chico que necesita la aprobación de su padre, al que tanto quiere, y el cual no es capaz de aceptar su sexualidad. Me encanta el desarrollo que tiene Alec a lo largo del libro.

Me salto hasta el capítulo 20 para la Escena; sí, con E mayúscula. Porque, amantes de Clace, todos sabemos de qué parte estoy hablando. Y es que 10 páginas es una bestialidad, pero no nos quejamos. Ahora, dos puntos que no he sido capaz de pasar por alto, a pesar de todo: ¿qué tienen los Herondale con las cuevas? Y, ¿qué demonios se le pasa a Jace por la cabeza para llevar un condón al Infierno? En serio, cada vez que lo pienso me echo a reír de tal manera que no me sorprendería el ser confundida con una llama agonizante. No sé… ¿Quién lleva un condón… AL INFIERNO?  Herondale tenía que ser, por supuesto.


Ya vamos llegando al final… Capítulo 23 y Simon. No veáis cómo sufrí con esta parte. Simon me empezó cayendo bastante mal, como si fuera un simple estorbo, pero se ha ganado mi más sincero respeto, y lo ha culminado con este libro. A partir del 5º libro fue uno de los personajes que más me importaban, pero en este ha subido a ser uno de mis favoritos. Cuando se presentó voluntario para que Asmodeus le quitara la inmortalidad y que Magnus pudiera vivir… Me pareció una buenísima idea. Hasta que le obligan a dejar sus recuerdos atrás también (te odio, padre de Magnus). Me dio muchísima pena tanto por él como por Izzy, quienes tan fuerte habían luchado por su relación para que ahora se viera cortada por la mitad. Además, concuerdo con Isabelle en que es mucho peor que viviera, porque no habría cuerpo que llorar. Ahora, gracias, Clare, por simpatizar un poco con nosotros y darnos un final “feliz”, porque quedó demasiado abierto. Espero saber más de él en TDA.

Una última cosa antes de pasar a las muertes: Jace Herondale. Cómo estaba deseando este momento en el que Jace por fin aceptara su verdadera naturaleza. En serio, casi me pongo a gritar de alegría. Soy consciente de que hay gente a la que no le gusta Jace, pero, aun así, esta es una buena noticia para todos: por fin aclaramos nuestras dudas respecto a su nombre. En serio, ¿le llamamos Wayland, Lightwood, Morgenstern, Herondale? ¿Cómo? Bueno, pues ahora lo hemos confirmado. Además, tenemos esa escena en la que Jace está tocando el piano y Tessa no para de mirarle. “Dile a Jace que toca muy bien el piano”. Y cuando le da el anillo Herondale a Clary para él. En serio, muchos feelings. Espero que Tessa se decida por fin en hablar con él.

Ahora sí, vistámonos de blanco para guardar un minuto de silencio por aquellos que nos han dejado en este libro. En orden: Jordan, Meliorn, Maureen, Raphael, Amatis y Jonathan.

¿Llorera? Tan solo en una. Y, vale, me da igual que os riais, pero lloré a más no poder con la muerte de Jonathan. Si hubiera muerto tal cual, pues bueno, ¿PERO ERA NECESARIO EL DETALLE DE LOS OJOS VERDES? En serio, esa fue la gota que colmó el vaso.

La de Jordan me dio pena cuando Luke le dice a Simon “lo siento Simon, Jordan ha muerto”. Sin embargo, en la escena en la que le matan, me reí (no soy masoquista, lo juro). Me hizo mucha gracia la postura y los comentarios de Sebastian, el cual es uno de mis personajes favoritos ―perdón, era :’(―. No obstante, su muerte me pareció muy precipitada. Sucedió muy rápido y no nos dio tiempo a despedirnos a ninguno.

¿Maureen? La detestaba. Su muerte me produjo un alivio interior que no os podéis ni imaginar. La de Raphael me dolió más que la de Jordan. Me gustaba mucho este personaje, porque, no sé, aunque no aparece mucho, es carismático, y, además, yo le veía como un inocente chico de catorce años ―algo me decía que Raphael no sobrevivía a CoHF, pero conservaba esperanzas de que Clare le salvara― y no podemos olvidar que murió a costa de salvar a Magnus. Amatis me cayó bien al principio, pero al segundo de ser Convertida en Oscurecida empecé a odiarla. A odiarla no, a despreciarla. No la soportaba, y, aunque lo siento por Luke, su muerte fue una especie de liberación.

Algo que me decepcionó mucho sobre el libro es este tema, las muertes. Todos esperábamos un gran derramamiento de sangre, luchas épicas y una batalla final de proporciones incalculables gracias a lo que Cassie publicaba en twitter. No obstante, mera publicidad. El nerviosismo estaba por las nubes para nada.

El epílogo, como he dicho justo arriba, muy feliz para lo que esperaba. No es que no me guste, porque de verdad aprecio el hecho de tener a todos vivitos y coleando. Pero… no sé, muy irreal. Después de todo por lo que han pasado, es imposible que sigan los 6 vivos… Pero aun así, me pareció un gran final. Como he dicho, esperaba más cosas, y la situación daba pie a Casandra para meter muchas cosas que hubieran estado muy bien. No obstante, gran final.

Ahora, queridos amigos, después de desahogarme, volveré a salir al mundo para ver qué está sucediendo mientras espero más libros… O no, no vaya a ser que me contagie de ébola. Mejor me quedo con mis libros ―vale, lo siento si os molesta la broma, pero es llorar o reír, y prefiero la segunda―.

¡Un momento! Creo que os gustaría un recuento de frases que me encantaron de CoHF. Mi libro está lleno de post-its para marcar las mejores partes ―que son bastantes―, así que sacaré algunas y os las pondré abajo.

¡No os olvidéis de comentar y dar vuestra opinión!


“―Oh, Alexander.   ―¿Qué?   ―Eres tan… eres… lo que quiero es besarte.”


“―Shh. Te pondrás bien   ―No, no es cierto. Va a morir.”


“―Por cierto, tu novio está muerto.”


“―Si estás pensando en volver a ser pirata, es una mala idea.   ―No repito mis errores.   ―Tienes razón, los cometes nuevos y peores. No lo hagas, sea lo que sea. No dirijas una revuelta de los licántropos, no hagas nada que pudiera contribuir accidentalmente al apocalipsis y no inicies tu propia línea de cremas corporales y trates de vendérselas a Sephora.   ―Esa última idea tiene mucho mérito.”


“―Ya sabes que no me puede matar una espada.   ―Podría despedazarte. Ver si puedes sobrevivir en pequeños trocitos. O cortarte la cabeza. Quizá no te mate, pero sería divertido verte tratando de encontrarla.”


“―O me lleváis al Hermano Zachariah o puedo ir por ahí llamándolo a gritos hasta que aparezca.   ―No paras de dar problemas, Jace Herondale.   ―Eso dicen.”


“―De nuevo, un Herondale es quien me trae la salvación. Debería haberlo supuesto.” (…)   ―¿Pensaste en mí? ¿Y en si estaba sufriendo?   ―Claro.   ―Los Herondale. Casi lo había olvidado. Ninguna otra familia hace tanto por amor, o siente tanta culpa por ello. No cargues con todo el peso del mundo, Jace. Es demasiado pesado hasta para un Herondale.”


“―Es… ¿el hermano Zachariah? ¿Cuándo se ha puesto tan bueno?”


“―No perdáis la perspectiva.   ―Alec, hace siete años que me conoces. ¿Cuándo he tenido perspectiva?”


“―Siempre que te miro, recuerdo entrar aquí y encontrarte liado con i hermana.   ―¡No sabía nada de eso!   ―Oh, vamos…   ―Simon, te estás sonrojando. Y eres un vampiro y casi nunca te sonrojas, así que eso debe ser de lo más picante. Y raro. ¿Había bicicletas involucradas de algún modo morboso? ¿Aspiradoras? ¿Sombrillas?”


“―¿Qué? ¿Qué te hace gracia?   ―¿Una letal tortuga voladora? Solo tú podías.”


“―La última vez que estabas muriéndote de hambre, te di mi sangre. Quizá fuera un poco homoerótico, pero no tengo ninguna duda sobre mi sexualidad.”


“―Heteros… ¿por qué no pueden controlarse?” 


“―El Hermano Zachariah. ¡Meses de enero a diciembre en el calendario sexy de los Hermanos Silenciosos!   ―¿Hay un calendario sexy de los Hermanos Silenciosos? ¿Y lo venden?”

Bueno, y no pongo más porque me emociono JAJAJA Como veis, me he saltado las partes más… picantes, pero hay una que me gustaría resaltar.

En el prólogo, hay una escena en la que Jace y Clary están “ocupados” cuando llega Magnus y dice: “interesante”. El caso es que esto me hace viajar a esa época en Princesa Mecánica en la que Will y Tessa fueron sorprendidos por un brujo en particular que pronunció las mismas palabras… ¿verdad?

Y ahora sí, ¡hasta otra!



domingo, 5 de octubre de 2014

Reseña. Cazadores de sombras 6: Ciudad de fuego celestial.

Ficha técnica
Tapa dura: 752 páginas
Editor: Margaret K. Mcelderry Books (27 de mayo de 2014)
Colección: Mortal Instruments
Idioma: Inglés
ISBN-10: 1442416890
ISBN-13: 978-1442416895

Sinopsis
La oscuridad vuelve al mundo de los Cazadores de Sombras. Mientras su sociedad se está derrumbando a su alrededor, Clary, Jace, Simón y sus amigos deben unirse para luchar con el mayor mal que los Nefilim nunca han enfrentado: El hermano de Clary. Nada en el mundo puede derrotarlo - ¿deben viajar a otro mundo para encontrar la oportunidad? Vidas van a perderse, sacrificios de amor, y el mundo entero cambiará en el sexto y último libro de la saga Cazadores de Sombras.

Reseña
Al fin he conseguido terminar de leer el tan esperado desenlace de una de mis sagas favoritas. Después de un par de días en los que el vacío de mi estómago se ha ido asentando, por fin he conseguido escribir una reseña ―la primera que hago, de hecho, así que no seáis muy duros―.

Así que, vayamos por partes. Si no os habéis leído los cinco primeros libros, os aconsejo no seguir con la entrada. La reseña no contiene spoilers de CoHF, pero sí de las anteriores entregas.

Lo primero de lo que quiero hablar, es lo que las fangirls conocemos como feelings, esa opresión en el pecho, los sollozos cuando pasa algo realmente emocionante… Esa ola de sentimientos que tanto odiamos pero que no podemos evitar ―yo tampoco es que la odie, la verdad es que disfruto dejándome la voz fangirleando en el patio―. El caso es que los feelings con este libro son muy, muy traicioneros. Es decir, ¡estamos hablando de CoHF! Ese libro que tanto temíamos todos, el que nos provocaba sentimientos encontrados incluso antes de leerlo. Pues deja mal sabor de boca, ya os lo digo. Es un libro muy… agridulce. El hecho de terminarlo me dejó mirando al techo como una idiota durante siete minutos.

Cazadores de sombras es una saga que, personalmente, me gusta mucho. El universo completamente fantástico que ha creado Cassandra Clare es simplemente alucinante. Todo cuadra, todo tiene un perfecto orden, y no hay ninguna pieza que falte en el rompecabezas. Aunque, ojo, quizá eso no sea tan bueno.

Los libros de Clare pueden llegar a ser infumables en algunos momentos. Hay muchas escenas de relleno en las que no pasa nada relevante para la trama principal o que afecte directamente a los personajes, aunque, claro, la autora los intenta hacer un poco amenos con el humor sarcástico que tanto nos gusta a todos. No obstante, no siempre lo consigue.

Hablando de personajes, lo de siempre. Clary vuelve con su habilidad especial y su amor incondicional por Jace, aunque sí me pareció un detalle el hecho de que volviera a dibujar, cosa que no hacía desde el descubrimiento de su verdadero origen. Jace… bueno, Jace es un Herondale. Alec continúa con el dilema con el que le dejamos al final del quinto libro. Isabelle y Simon siguen con su tira y afloja… Y Magnus aporta un poco de brillo a la cosa... literalmente.

Eso sí, Cassandra Clare bien se saca personajes de la manga, que no tienen gran importancia. Nos llena de personajes secundarios bastante planos, cosa que no me gusta bastante. Yo, personalmente, prefiero pocos personajes a los que conozcamos bien, que muchos que no hacen más que rellenar espacio.

El villano… Bueno, qué puedo decir, amo a Sebastian. Aunque, sí que es verdad, que Valentine era mucho más malo. Lo demostraba y tenía las agallas necesarias. Sin embargo, y a pesar de todo, me encanta la personalidad de Sebastian.

Y ahora, las muertes. Tranquilos, no diré nada. Ahora, me esperaba un libro mucho más sangriento. Nos metieron mucho miedo por twitter con los snippets, pero la mayoría eran una treta: los pusieron de manera que los malinterpretáramos para ganar publicidad. Luego están los que son una completa mentira, así que no os creáis todo lo que dijo Cassie por twitter.

Y, finalmente, el epílogo. Morí con él, lo amé, pero me dejó muy mal sabor de boca. Sinceramente, me esperaba mucho más, y hubo cosas con las que Cassie podría haber rematado muy bien el libro, pero no lo hizo.

Así que, conclusión: el libro me encantó, pero me llevé una profunda decepción.

Valoración: 4.5/5

PD.: Probablemente suba una reseña con spoilers para los que SÍ han leído el libro. Necesito desahogarme.

QOTD: ¿Os lo habéis leído? ¿Estáis de acuerdo conmigo? ¿Qué os pareció?

¡Hasta otra!

Unlimited world

lunes, 18 de agosto de 2014

Relato - La casita del árbol

Bueno, siento haber tardado tanto en subir más cosas, pero he estado liada con la novela, la cual terminé hace unos días, y que actualmente se encuentra en el aburrido proceso de corrección y reescritura. Pero en fin, aquí estoy. Solo digo que tampoco está corregido (qué típico), y que espero volver pronto. Espero que os guste, y pasad un feliz verano (o lo que queda de él). Y, bueno, una cosa más: necesito comentarios ahí abajo con vuestras opiniones. Gracias.
Atentamente, 
Unlimited World.

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La casita del árbol
Hugo no podía apartar la mirada de la ventana, donde las gotas de lluvia golpeaban con furia el cristal. El cielo, más negro que gris, parecía no querer parar de azotar la Tierra con su mejor armamento. Cada poco tiempo, un relámpago de luz cegadora surcaba el cielo, seguido de un ensordecedor trueno, que hacía que se arrebujara aún más entre las mantas.
Sus padres veían tranquilamente la tele, acariciando al cachorrito que acababan de comprar, que estaba incluso más atemorizado que el pequeño. Este no tenía miedo de la tormenta, sino de su árbol, aquel que adornaba su jardín desde que había nacido y que hacía de protector para su fortaleza: la casita que había escondida entre las ramas de la copa.
En ese momento, tras otro atronador rayo, la casa se quedó sin electricidad. Sus padres miraron por encima del hombro para comprobar que su hijo no estaba demasiado asustado. Luego, su madre comentó, tranquilamente:
–Parece que habrá que esperar a que amaine la tormenta. –Y añadió, mientras se levantaba–: voy a por unas velas.
Su marido asintió, incorporándose también. Se dirigió al lugar del sillón que ocupaba Hugo y se sentó a su lado.
–¿No estás asustado?
El niño negó con la cabeza. Las tormentas eran muy frecuentes en Florida, y, aunque nunca había visto una tan bestial, seguía pensando que era lo mismo.
En ese momento, una deslumbrante luz penetró desde la ventana, haciéndoles cerrar los ojos. Después, el ruido le dejó un molesto pitido en el oído a Hugo, pero eso no fue lo que más le asustó. Ni siquiera el peligroso tiemble de su casa le hizo temer por sí mismo o su familia. No, todo su pánico se lo llevaba la casita del árbol, que ahora ardía.

Eric estaba tumbado en su cama, tratando de obviar el sonido de la lluvia, cuando su madre entró en su habitación sigilosamente. El niño se incorporó, dándole a entender que no había conseguido conciliar el sueño. A pesar de que la tormenta ya había pasado, todavía se escuchaba el sonido de la lluvia chocando contra el cristal de su ventana.
–Ha llamado Hugo –dijo la mujer.
Eric esbozó una sonrisa automática. Conocía a Hugo desde los cuatro años, ahora tenían once, y, aunque no iban al mismo colegio, su amistad nunca había peligrado: la casita del árbol los mantenía unidos, como si fuera superglue.
Cogió con emoción el teléfono que su madre le tendía.
–¿Hugo? –preguntó, colocándose el aparato en la oreja.
–¡Eric! ¿Has visto la tormenta?
–Bueno, más bien la he oído. –En seguida se percató de que su amigo no estaba del todo bien. Le temblaba la voz–. ¿Te pasa algo?
–El árbol, Eric. Ha caído un rayo y han tenido que venir los bomberos a apagar el fuego –su amigo se echó a llorar, desconsolado.
Eric no pudo hacer otra cosa que guardar silencio, mientras asimilaba lo que su mayor confidente le acababa de decir. La única cosa que les unía había sido consumida por las llamas.
–¿Qué vamos a hacer ahora? –inquirió, finalmente, con voz queda.
Hugo trató de serenarse.
–Podemos ir a jugar al fútbol al parque –sugirió.
–Odio el fútbol.
–Y… ¿a montar en bici?
–No puedo, tampoco. Mi bici se rompió el año pasado y no tenemos suficiente dinero para comprar otra –Eric hizo una mueca–. Y si… ¿te vienes a casa y jugamos a la videoconsola?
–De ninguna manera. Odio pasarme todo el día encerrado en casa.
Eric suspiró. Parecía que lo único que tenían en común era la casita del árbol.
–Bueno… pues ya nos veremos, supongo.
–Sí. Hasta otra –Hugo fue el primero en colgar, muy a su pesar.
Se le hizo un nudo en el estómago mientras devolvía el teléfono a su madre. Eric hizo lo mismo. Ambos sentían que habían perdido algo muy grande, pero ninguno sabía decir el qué.

Cuando terminaron de quitar los escombros y pudieron derribar el árbol, los padres de Hugo no dudaron en plantar uno nuevo. Habían pasado cinco años desde aquello. Los dos niños ya eran casi unos hombres, y, aunque no se habían vuelto a ver, todavía conservaban los buenos recuerdos del tiempo que habían pasado juntos.
El destino quiso que a Hugo le encontraran un osteosarcoma en la pierna cuando tenía quince años. Lo que no sabía, era que, no muy lejos de allí, su mejor amigo de la infancia tenía otro en el brazo, el cual habían encontrado apenas unos meses antes.
Lo que ambos desconocían, era que se habían conocido en una consulta, mientras esperaban a ser atendidos. Los dos habían sido niños muy enfermizos, por lo que habían estudiado en casa hasta los seis años, cuando su sistema inmunitario había empezado a funcionar bien.
Sus padres los habían juntado para que se dieran un apoyo mutuo, porque, en realidad, se entendían mejor de lo que ellos pudieran llegar a creer.
Pero ellos habían perdido el contacto, creían que nunca más se iban a volver a ver. De todas maneras, a ninguno le importaba mucho. Ahora tenían otros amigos.
Y, sin embargo, el destino es traicionero.

A Eric le diagnosticaron que el osteosarcoma había hecho metástasis en los pulmones, dándole así una esperanza de vida del 30%. La noche en que le dieron la mala noticia, se tumbó en la cama, mirando al techo y sumido en sus cavilaciones.
Entonces, por algún motivo, sus pensamientos le llevaron a Hugo y al tiempo que habían pasado juntos, las risas que habían compartido. Estar con él era lo mejor que le había pasado en la vida, pero se había dado cuenta demasiado tarde.
Los años que habían pasado separados no habían sido ni de lejos tan buenos como aquellos días en los que se permitían soñar despiertos, disfrutando de la compañía del otro. Sintió un dolor en el pecho que distaba mucho de ser físico.
Esa sensación de vacío que había sentido desde el desastroso día en que la casita había estallado en llamas ahora por fin tenía un nombre: Hugo. ¿Cómo no podía haberse dado cuenta antes?
Finalmente, se quedó dormido con una promesa que le hizo a su almohada.

Hugo estaba en el salón jugando con Cob, el perro que habían adoptado cinco años atrás, cuando vio aparecer una sombra fuera de la casa, esperando tras la valla, sin saber si pasar o no.
Se levantó, entrecerrando los ojos. Aquella figura le sonaba de mucho, y su mente luchaba para arrancar los recuerdos. Finalmente, Eric se decidió a empujar la puertecita y enfilar el camino de entrada.
Hugo, con cada paso que daba el otro, estaba más y más confundido. No obstante, aquello se mezclaba con otro sentimiento aún más fuerte: alegría.
Salió a recibir a Eric con una sonrisa tímida en la boca. Sin embargo, en cuanto el otro le hubo visto, Hugo no pudo evitar correr a abrazar al que un día fue su mejor amigo. Se estrecharon fuertemente, ninguno sin poder creerse que, después de tanto tiempo, el destino hubiera decidido unirlos de nuevo.
En ese momento, la madre de Hugo salió al jardín, justo a tiempo de verlos abrazados antes de que se separaran. No pudo evitar evocar otro recuerdo que tanto se parecía a la imagen que tenía delante. Era la misma, solo que, ahora, ambos eran más altos y habían crecido físicamente; además, Eric llevaba el pelo más corto.
Decidió dejarlos solos, por lo que volvió dentro para que pudieran ponerse al día. Había más que contar de lo que ninguno creía.

Eric echó un vistazo al árbol, que aún no había crecido lo suficiente, y sintió pena y añoranza por aquellos tiempos.
–Hugo –le llamó Eric–. Tenemos que reconstruir la casa.
Su amigo no podía estar más de acuerdo, pero había un problema.
–¿Dónde?
–¿Te acuerdas del bosque que hay al lado de mi casa? Casi nadie pasa por allí. Podemos encontrar un árbol que se adapte y empezar allí.
Hugo sonrió y asintió. Se pusieron manos a la obra esa misma tarde, y, aunque tardaron un par de horas en encontrar el lugar perfecto para construir su nueva casa del árbol, se lo pasaron como nunca, bromeando y contando anécdotas del pasado y otras cosas que habían ocurrido en el tiempo que habían pasado separados.
Así, día tras día, los dos amigos se reunían para avanzar en su proyecto. La casita crecía cada día un poco más, y su amistad se consolidaba incluso más que cuando eran pequeños.
Cuando solo quedaba dar una mano de pintura y decorar su pequeño tesoro, a Eric le dio un paro cardiorrespiratorio, a causa del esfuerzo que había hecho para construir la caseta combinado con el cáncer que padecía.
Fue rápidamente transportado al hospital, y Hugo no le abandonó en ningún momento, a excepción de cuando los médicos se lo ordenaron. Una hora después, le dijeron que estaba vivo, pero en estado grave. El cáncer había avanzado.
Hugo pensó en volver a casa, pero decidió pasarse por la casita para ver cómo había quedado, ya que no había tenido oportunidad para ello. Las escaleras colgaban hacia abajo, invitándole a subir. Lo hizo.
Dentro, se encontró con que la casa no estaba tan vacía como había pensado. Se suponía que no iban a meter cosas hasta que terminaran de pintarla, pero el papel que había cuidadosamente doblado en el suelo indicaba lo contrario.
Hugo lo recogió.
Era un mensaje de Eric, para él.
Hugo, algo me dice que no me queda apenas tiempo. Me duele el pecho, siento que la vida se me acaba. Sin embargo, no te he dicho nada. Lo más probable es que mientras leas esto, yo ya no estaré a tu lado. Pero, créeme, encontraré la manera de estarlo.
Cuando me diagnosticaron la metástasis, me puse a pensar en los mejores momentos que había tenido a lo largo de toda mi vida. Tú estabas en todos ellos, al igual que la modesta casita.
Por eso, lo último que quiero hacer antes de desaparecer de este mundo, es pasar tiempo contigo, reconstruyendo nuestros mejores recuerdos, nuestro refugio. Siento haber tardado tanto tiempo en ir a buscarte, amigo.
Hace mucho tiempo que me hice a la idea de que no sobreviviría. Lo acepto y estoy preparado, y lo mismo debes hacer tú. Solo te pido un favor, un último favor. Quiero que me entierren debajo de este árbol, al pie de nuestro último tiempo juntos. Por favor.
Muchas gracias por todo. Te quiero, y asegúrate de tomarte tu tiempo para reunirte conmigo.
Eric.
Hugo volvió a doblar la carta, con lágrimas en los ojos. Él se estaba curando, pero su amigo probablemente no sobreviviría aquella noche. ¿Por qué no le había avisado de que algo iba mal? A lo mejor podrían haber evitado el paro cardíaco.
No obstante, ya no había nada que pudiera hacer. Tan solo le quedaba tener fe.
En ese momento, su móvil sonó. En la pantalla aparecía el número de su madre. Él cogió, tratando de evitar que la voz le temblara. Le fue imposible cuando su madre le anunció que su mejor amigo había pasado a una vida mejor.

Un hombre caminaba por el bosque, cogiendo con la mano a su primogénito, de once años. Había hecho ese camino cada día desde hacía veinte años, sin excepción alguna.
Por fin, llegaron a su destino: un imponente árbol, a cuya merced había una piedra con un nombre y un par de fechas escritas. Arriba, las flores y los tributos llenaban la pequeña casita.
–¿Te acuerdas de todas las historias que te conté sobre el luchador que era tan valiente que no temía a la muerte?
El niño asintió, pues no se podía quitar de la cabeza aquellas fascinantes historietas que su padre le contaba cada noche sobre un chico que, a pesar de todos los problemas que tenía, ayudaba a su mejor amigo y luchaba cada día contra el mal que le aquejaba, sin derrumbarse ni una sola vez.
–¿Qué es este lugar, papá?
–El sitio donde descansa ese héroe. Coloca ahí las flores –el niño obedeció, y luego se quedaron un rato en silencio, hasta que su padre le dijo–: Ya es hora de que volvamos a casa, Eric.
 

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